http://www.redsemlac.net/noticias/2009/091130me.htm

Por Marta Escurra Aumentan denuncias de violencia contra las mujeres en Paraguay. Asunción, noviembre (Especial de SEMlac).-

“Ya no recuerdo la cantidad de veces que me golpearon, sí que algunas veces lo hacían con cinturones, zapatillas o a veces me golpeaban la cabeza contra la pared”, relató a SEMlac Angelina, una mujer de 59 años, mientras hacía un recuento de su vida como criada doméstica y luego como víctima de violencia intrafamiliar.

Angelina es la sexta de diez hijos. Nacida en el departamento de Misiones de Paraguay (a 150 kilómetros de Asunción, la capital), su padre decidió un día, arbitrariamente, traerla a la capital para trabajar en el servicio doméstico. Tenía siete años y, ante la atenta y resignada mirada de su madre, subió al bus de la mano de su padre para nunca más volver.

Entonces no tuvo escapatoria y, con el tiempo, asumió la violencia como algo normal en su vida, incluso en la matrimonial. “Aguanté 30 años y un día, cuando mis hijos ya crecieron, dije basta, agarré mis cosas y abandoné mi casa”, agregó Angelina. Los hematomas y heridas desaparecieron, pero las cicatrices que dejó en su alma, todavía no terminan de sanar.

Las cifras de violencia

En Paraguay, hay muchas otras Angelinas. Según cifras del Servicio de Apoyo a la Mujer (SEDAMUR) de la Secretaría de la Mujer, en sus oficinas atienden, como promedio, entre siete y 20 mujeres por día por denuncias de violencia doméstica e intrafamiliar, incluyendo violencia sexual, física, económica y sicológica.

“De enero a octubre de 2009, los casos atendidos en SEDAMUR llegaban a 2.135, lo que especificando suman 413 casos de violencia física, 959 de violencia psicológica, 646 de violencia económica y 117 casos de violencia sexual”, precisa el informe dado a conocer la pasada semana por SEDAMUR, al hacer un llamado de cese a la violencia, en el contexto de la campaña por los 16 días por la no violencia hacia la mujer.

El informe compara cifras con datos correspondientes al año pasado, entre enero y diciembre “llegaron a 2.035 casos, referidos a violencia física, psicológica, económica, sexual, acoso sexual y amenaza de muerte. Especificando, sumaron 405 casos de violencia física, 874 de violencia psicológica, 644 de violencia económica y 112 casos de violencia sexual”.

Asimismo, el documento refiere que, en 2008, el mes de diciembre fue la época en que hubo mayor número de denuncias.

En 2007, el total de casos, de este mismo servicio, incluyendo violencia física, psicológica, económica, sexual, acoso sexual y amenaza de muerte, sumó un total de 1.614 casos.

El documento oficial de SEDAMUR concluye que a través de estas cifras, “se puede visualizar, la cantidad de denuncias ha aumentado considerablemente, lo que significa que cada vez hay más conciencia de que la violencia, de cualquier índole, hay que denunciarla”.

En opinión de Clara Rosa Gagliardone, directora de la Fundación Kuña Aty —en guaraní, Reunión de Mujeres— estas cifras demuestran que hubo un aumento de la conciencia de las mujeres, que se animan a denunciar que son víctimas de violencia. Pero, al mismo tiempo, el nivel de violencia social también ha crecido.

La fundación Kuña Aty es una ONG dedicada a la atención y asistencia a mujeres víctimas de violencia; les brinda servicios legales, sicológicos y médicos a muy bajo costo y, en algunos casos, de forma totalmente gratuita.

“Yo creo que suceden las dos cosas en nuestro país, personalmente pienso que hay una crispación general social. Pero también creo que aumentaron las denuncias; también estoy convencida de que, en realidad, hay más violencia. No soy sicóloga ni investigadora social, pero creo que puede deberse a cuestiones de déficit económico, falta de límites y problemas estructurales de la sociedad”, dijo a SEMlac la abogada Gagliardone.

La campaña

El capítulo Paraguay de la “Campaña 16 Días de Activismo contra la Violencia hacia las Mujeres” es liderado por Mirta Moragas, quien comentó a SEMlac que la iniciativa tiene como objetivos específicos “sensibilizar a la sociedad civil sobre un fenómeno que atañe al conjunto de la población. La violencia contra las mujeres es una violación de los derechos humanos, un problema de salud pública, y un obstáculo a la igualdad, el desarrollo y la seguridad”.

Paralelamente, la Campaña pretende instar al Estado paraguayo a incluir en su agenda política el cumplimiento de los acuerdos internacionales que en materia de violencia, han sido ratificados, así como dejar constancia de la obligatoriedad de atender las observaciones finales de los Comités de Derechos Humanos.

En lo referido a datos estadísticos, Moragas dijo a SEMlac que el principal problema de cuantificar las denuncias y tener estadísticas certeras, es la carencia de registros unificados. “Han habido intentos de unificación de estadísticas policiales-judiciales que aún no han tenido éxito, y al mismo tiempo, debemos tener en cuenta que por cada caso que se denuncia hay varios más que no”.

Sin embargo, Moragas hizo referencia a los datos de la Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva del CEPEP (Centro Paraguayo de Estudios de Población), los cuales indican que las mujeres jóvenes son más propensas a haber experimentado violencia verbal y física. Durante el último año, en comparación con las mujeres mayores, una de cada cuatro mujeres de 15 a 19 años de edad, reportaron violencia verbal, y casi uno de cada 10, violencia física.

Al mismo tiempo reconoció haber sido víctima de violencia en algún momento de su vida, “como muchas mujeres, he sufrido violencia en algún momento de mi vida. Creo que todas o casi todas hemos sufrido, si no violencia intrafamiliar o de pareja, violencia estructural. Que las mujeres no tengamos condiciones para una vida digna, son formas de violencia y hay muchos estudios que indican que la pobreza y otras formas de vulneración de derechos afectan de manera más fuerte a las mujeres”, contó a SEMlac.

¿Qué hace falta?

En palabras de Moragas, en Paraguay falta mucho para erradicar la violencia hacia las mujeres, principalmente cambios culturales. Este problema “es una manifestación extrema de relaciones desiguales de poder entre mujeres y hombres y eso merece repensarnos como sociedad”, indicó.

“Por otra parte, hace falta que ni desde el Estado ni desde la sociedad se sigan legitimando la violencia contra las mujeres, diciendo cosas como ‘a las mujeres les gusta que se les pegue’ o ‘ella no le quiere dejar aunque le golpee’”, analizó.

Esto es muy común en la sociedad paraguaya. Cuando una mujer denuncia a su agresor —generalmente el marido o pareja sentimental—, a las pocas horas ya está retirando la denuncia de la comisaría policial, alegando que lo necesita para que su familia esté completa.

Por este tipo de razones, muchas veces los agentes de policía prefieren no intervenir o no tomar la denuncia a las mujeres maltratadas, porque lo consideran como un hecho del “ámbito privado”. “Una vez fui con mi mamá a denunciar que mi papá le había pegado y que la situación era insostenible, los policías se nos rieron en la cara y no nos tomaron la denuncia”, relató a SEMlac Myriam, una joven de 18 años.

Moragas dijo sentirse impresionada al saber que la gente sigue considerando la violencia como un tema privado. Pero “hay que reconocer que hay avances en ese sentido, ya que ahora creo que se denuncia más, se esconde menos. Si a esto le sumamos actitudes estereotipadas y prejuiciosas de operadores/as de justicia, tenemos que a veces hay complicidades silenciosas que van en detrimento de las mujeres”.

Agregó que “normalmente las mujeres agredidas están dentro de lo que se llama el ciclo de violencia. En él, hay una fase de arrepentimiento del agresor, donde ofrece disculpas y promete no volver a hacerlo. En esta fase es donde se suele retirar la denuncia”, explica.

Por otra parte, la dependencia económica es un problema real de mujeres que quieren salir de los ciclos de violencia, pero “¿qué puede hacer una mujer sola sin apoyo, con hijos e hijas? “Ahí es donde el estado debe brindar otro tipo de políticas públicas de contención a las mujeres víctimas y no solo medidas represivas”, analizó Moragas.

El cierre de la campaña de los “16 días” será el 11 de diciembre en la ciudad de Encarnación (a 370 kilómetros de Asunción), con una audiencia pública sobre el proyecto de Ley de salud sexual, reproductiva y materno-perinatal.

“Consideramos que no tener una ley de ese tipo, cuando en Paraguay mueren nueve mujeres al mes por causas relacionadas al embarazo y parto, es una forma de violencia estructural contra las mujeres. Necesitamos políticas públicas que garanticen acceso a servicios e información sobre salud sexual y reproductiva”, finalizó Moragas, la coordinadora de la Campaña.

Entretanto Angelina, sentada en su jardín, escucha por radio el reporte sobre los índices de violencia en Paraguay y las cifras de denuncias, pero nada de las penas a los agresores. Sabiendo que ahora hay apoyo para las mujeres, dice “si en aquel entonces hubiera tenido el valor de denunciar…”